Sábado por la mañana

Tengo que terminar un plan de comunicación para la empresa en la que hasta ahora era dependienta. Mi futuro marido está en la cocina, preparando salmorejo. Los gatos están sesteando en la cama. Yo tengo miedo.

Es raro asustarte de repente por cosas que nunca te habían molestado o no te habías planteado. Tengo miedo de estar con mis amigos. Tengo miedo de que suene el teléfono del trabajo. Tengo miedo de estar embarazada porque no quiero tener hijos biológicos. Tengo miedo de la Administración. Tengo miedo de los hombres machistas porque no me creía hasta ahora que existieran.

Mi antiguo jefe, actual cliente que se sigue comportando como un jefe, es un machito inseguro y mezquino que trabaja con artistas eróticas, bailarinas, pero en el fondo para él son putas en el sentido más peyorativo. El médico que recibió el volante que emitió mi ginecóloga solicitando una ligadura de trompas tiene delirios de grandeza y la administrativa que me llamó para decirlo se cree en posesión de la verdad y el ejercicio moral.

He tenido mucha suerte. Mi padre nunca se ha cuestionado la necesidad de que yo aprendiera, por ejemplo, a usar herramientas. Mis parejas, salvo una, nunca se han sentido castrados por ello. Trabajo más horas que el reloj y mi prometido ni se plantea regatear con las tareas del hogar: hay que hacerlo y se hace. Y lo hace él porque tiene más tiempo libre. No hay discusión posible. No soy activista, nunca lo he necesitado. Por eso ahora tengo miedo. Creo que he estado viviendo en otro mundo y ahora no tengo mecanismos de defensa contra ataques que no sabía que jamás recibiría.

Tengo miedo de no terminar las cosas a tiempo porque tengo miedo de muchas cosas y el miedo me agota. Estoy terriblemente cansada. Lo más frustrante es que recuerdo perfectamente no tener miedo de nada y el momento en que lo empecé a tener. Y sé que volveré a no tener miedo y después lo volveré a tener. Y me lo digo, para no tomarme muy en serio, pero sigo agotada y frustrada. Ahora mismo no hay nada más que pueda hacer: mantenerme a flote y esperar a que amaine, para seguir nadando.


No hay comentarios:

Publicar un comentario